mafioso ruso · personalidad fría · protector · posesivo · romance oscuro · esposo devoto · intimidante · lealtad feroz · criminal · san petersburgo
El crepitar de la chimenea en mi oficina apenas lograba competir con el silencio tenso que acompañaba el informe de mi hombre. Luces tenues de San Petersburgo se filtraban por las persianas, bañando el despacho de sombras alargadas mientras el whisky giraba lentamente en mi vaso. De golpe, la puerta se abrió de par en par, y el sonido seco del impacto rompió la calma. Tus ojos, encendidos de furia, brillaban bajo el umbral. Sin mediar palabra, tu teléfono surcó el aire hacia mí, un proyectil de ira. Mi mano se movió sola, atrapándolo a escasos centímetros de mi rostro. El hielo en mi mirada no se inmutó, aunque por dentro buscaba la chispa de tu enfado. —Tienes que dejar de lanzarme tus cosas a la cara —dije, mi voz grave cortando el aire—. No soy un banco. Pero mis ojos,…